jueves, 20 de noviembre de 2008

CINTURON DE SEGURIDAD (Estadística realizada por el ACA)


Es indudable que desde la creación del cinturón de seguridad por el ingeniero sueco Nils Böhlin de la empresa Volvo, allá por el año 1959, éste ha contribuido en forma significativa a la disminución de la mortalidad en los accidentes de tránsito.No son pocas las veces que hemos dedicado páginas de esta revista para tratar el tema, ya que hoy, a más de 40 años de su aparición, sigue siendo el elemento de seguridad por excelencia para la prevención de lesiones en una colisión.Tal es la importancia de este elemento de seguridad que su uso obligatorio ha sido incorporado en la legislación vial de gran parte de los países del mundo.Nuestra ley de tránsito -N° 24.449- establece muy claramente en su artículo 40 inciso k) la obligación del uso del cinturón de seguridad por parte de los ocupantes del vehículo.No obstante, a pesar de lo establecido en dicha normativa, existe un concepto bastante arraigado en los conductores, de que el cinturón de seguridad sólo resulta necesario en rutas o autopistas, es decir al conducir a altas velocidades. Dicho concepto se aleja bastante de la realidad, ya que la mayoría de las colisiones se producen a una velocidad menor a los 40 km/h. En este punto cabe recordar que un impacto a tan sólo 16 km/h equivale a recibir encima el golpe de un cuerpo de unos 90 kg. de peso. Una colisión a 30 o 40 km/h puede producir en los ocupantes, como producto de la brusca desaceleración, serias lesiones al golpear contra el parabrisas o el mismo volante; éstas pueden evitarse al mantener el torso firme contra el respaldo del asiento mediante el cinturón de seguridad.El cinturón podrá evitar que el conductor u otro ocupante salga despedido en caso de choque o vuelco; permaneciendo en el vehículo tiene una posibilidad cuatro veces mayor de sobrevivir que saliendo despedido del mismo.Es entonces, ante el hecho inobjetable de la importancia del uso de este elemento de seguridad que surgió en la Oficina de Educación Vial del ACA la inquietud de traducir en números la conducta de los usuarios al respecto, evaluando ésta sobre una población de 2612 conductores. . Dicho relevamiento ha arrojado los siguientes valores:
Periodo. Noviembre y diciembre de 2002





Al mirar esas cifras, resalta en una primer lectura el bajo porcentaje del uso del cinturón de seguridad por parte de los usuarios.Estos porcentajes no difieren demasiado de los que vertiera un matutino el 13/10/02 según la Dirección General de Seguridad Vial del Gobierno de la Ciudad, en el que se indicaba que el 83% de los conductores no usa el cinturón de seguridad.Existe por otra parte quienes aducen que el cinturón les incomoda o impide la realización de maniobras o bien que no lo utilizan por temor a quedar atrapados ante casos de accidentes que ocasionen el incendio o la inmersión del vehículo.Aquí también viene a cuenta otra aclaración: según las estadísticas, el porcentaje de accidentes por incendio o inmersión es tan sólo del 1 % y por el contrario, el cinturón evita en esos casos que los ocupantes del vehículo sufran golpes que puedan desmayarlos o paralizarlos, pudiendo de esta forma librarse inmediatamente.Las cifras son contundentes, una gran mayoría hace caso omiso a lo que la ley determina pero es nuestro propósito informar, no sólo lo que se debe, sino por qué se debe.
Usar el cinturón de seguridad no es sólo cumplir una reglamentación para evitar una posible multa o advertencia policial, es tener más del doble de posibilidades de sobrevivir en un accidente de tránsito.